No tráfico, no gente, no risas, no ruido; no bullicio ni alboroto por las calles. La ciudad enferma de todos. El aire vengándose de ti, la vida distraída y la muerte tu vecina.
El amor en los tiempos de la Influenza
Sonó el teléfono
-Hola?-
-Qué paso… cómo estas?-
-Ah, hola… mmm bien-
-Perdón, solo llamaba para decirte unas cosas-
-No digas nada, no hace falta-
-Es qu…-
-No digas nada. Ya
-No cuelgues... espera! Es que ha sucedido algo-
-Qué? Tengo yo que ver con ello?-
-Pues… no per…-
-Entonces te dejo, no vuelva...-
-Oye espera! Es que solo quiero que lo sepas-
-Y yo no quiero saber nada de ti! Entiéndelo-
-Es que… estoy enferma-
-Y? Ve al doctor… es mas, dile a tu amigo ese que te lleve, no? Y ya me dejas de buscar a mi, vale?-
-No seas grosero, espera… Es que no puedo salir-
-No hay bronca, llámale para que te cuide, seguro va y llega con flores-
-Espera… yo no quiero nada con él! Y tampoco quiero molestarte. Se que tuve errores, que soy una tonta y que… y que no mereces ni que te llame, pero… Es que, tengo este maldito virus-
-Influenza?-
-Pues ya fui al doctor, llegue con síntomas y al momento hicieron estudios y resulto que traigo este virus nuevo… No manches! La gente me veía bien feo y los doctores me trataron así como bien delicadamente-
-Ajá-
-Y… estoy en mi casa, mañana un doctor viene porque yo no puedo salir-
-Mejor, así no lástimas a nadie-
-Oye!... Perdóname!-
-No, claro que no-
-Bueno… quería que estuvieras enterado. Y que va! A ti ya ni te importo yo-
-Lo mismo supe yo de ti cuando te vi con otro tipo, que casualidad, no crees?-
-No te hable para esto! Que crees que no estoy arrepent…-
-No debiste nunca hablar!-
Silencio
-Me voy... y perdóname una vez más-
-No hay perdón ya, una vez lo hice y volviste a decepcionarme. Mierda! Como creí en ti de nuevo? Que estúpido soy a veces, en eso somos iguales. Solo que tus estupideces inician a las mías. Ahhh!... Ya no llames más, por favor-
-Oye... te amo, lo siento-
-Que bueno que lo sientas, quema verdad, duele tanto… yo hasta deje de sentir, ya no se pudo mas. Me acabaste-
Silencio
-Adiós, nunca te volveré a molestar-
-Perfecto-
-Y… ni te inmutaste de saber que estoy realmente enferma, verdad?
-Oh sí, perdón. Me faltaba. Recuéstate, enciérrate y espera tu muerte. Vale? Adiós-
Total imaginación
Coman frutas y verduras… y claro, las demás recomendaciones que ya saben.
Vuelven nubes a cubrir la Tierra, vuelven con vientos y con lluvias que desatan la locura y la pasión de los incomprendidos, de los que siempre andan en busca de lo incierto, lo contrario, lo incorrecto. Vuelven las nubes de miedo y de ternura, de historias y cuentos, de oraciones y párrafos buenos y malos e innecesarios también. Vuelven las nubes viajeras, a llenar de alivio y a envolver tristezas. Vuelan pensamientos… tómalos, tíralos, úsalos. Y deja también tu fragancia en el cielo.
La primera entrada
Entramos aquí, como diría un hermano, a probar la palabrería de nuestro interno. Yo inicio con esta historia: La rata ratera y el pingüino loco.
La historia
Era una rata totalmente extraña y, en verdad nunca supe si era rata o ratón, pero fue bautizada así. Nadie la vio robar, nunca salió de casa, nunca se movió de su lugar; su pelaje era de diferentes tonos a excepción del gris característico del animal. La rata era ratera porqué así se me antojo. Era un juego de palabras similares.
El pingüino era mas sencillo, era mas humano que animal; igual fue loco solo por mi gusto, ahora si que nada mas porque sí, porque suena chistoso, no? Fue mi compañero en la secundaria, un caso; por mas que trato de recordar su nombre no logro llegar a una imagen guardada donde suceda algo mas o menos así: Trato de recordar o plantear una imagen en mi cabeza donde lepregunto a cierto sujeto equis algo sencillo como ¿quién tomo mi lápiz? Y él responda “tal persona”… El conflicto es que cuando armo ya toda la imagen, el sujeto equis dice: yo se lo vi al pingüino.
La rata ratera nació de mi mano y a mi edad de once años; al principio fue una mancha de una mezcla de colores, momentos mas tarde pinte las orejas y la cola, los ojos y la nariz. No vi una rata ese día, ni un ratón y dudo si haya visto algún animal, pero salió así, nació así y en un cartón negro vivió.
El pingüino iba en mi salón de clases, era su apodo. Vaya, sigo intentándolo y nada, no recuerdo su nombre. Era un muchacho totalmente raro, piel pálida, pequeña estatura, pies abiertos y para su colmo caminaba como un pingüino. No me gusta esto de juzgar o caracterizar a alguien, yo no lo hice al principio, alguien lo llamo así, y se le quedó. No me lavo las manos, en verdad se me hace feo no darle el crédito de esta entrada a su nombre real; solo recuerdo una A, mierda, cuántos nombres hay con A? En fin. Mi compañero A tuvo un apodo, igual que yo y media escuela.
El hecho de escribir sobre ellos, la rata y el pingüino, es simplemente por hablar sobre la búsqueda de un título, el hallazgo del nombre a lo que hemos hecho, y eso es lo que sucede con estos dos personajes…
Mi historia
Cuando era un niño adopte la costumbre de divagar en mi ventana; recordaba en ella cosas de la misma infancia y jugaba a inventar un futuro alterno al que quizá me sucedería. Eran horas de estar ahí, con mis ojos puestos en algo que no observaba y mi cerebro jugando y rodando una película dentro de mi cabeza. Un día sucedió, mi mente empezó a montar imágenes con personajes ficticios, lugares, seres y situaciones que eran imposibles dentro de lo real. De repente ya era un niño espía, un Jedi, Gohan y muchos personajes liberadores y de guerra. Todo lo que veía en la tele lo transportaba hasta la ventana y ahí empezaba a crear mundos diferentes con todos ellos. Hacía films dentro de mi cabeza, rodé muchas cintas, actué en varios papeles, utilice varios guiones, actores y utilería; imaginaba desde el inicio, el clima, la toma y la primera palabra que se decía; de ahí la trama y desenlace, cambie, corte, corregía y jugaba con las posibles reacciones del público inexistente; luego el final, la última toma, la que cambiaría por completo y daría el real significado de la película, de una película que me había llevado días de construcción en los estudios de mi cabeza. Y era feliz, y fueron varias… nunca las nombre, solo existieron. Se me hace increíble saber que en aquella edad de ocho o nueve años podría haber recordado todo lo que arme dentro de mí, hoy solo imagino algo de lo que imagine…
El porque del nombre
Tiempo después pinte una rata que era ratera, y creo que fue la primer cosa que salida de mi imaginación tuvo nombre; me encantaría saber donde quedo aquel dibujo. El pingüino loco fue mi primera “canción”, dígase en comillas pues solamente yo la pensé así y en realidad carecía totalmente de la composición musical. Ésta la escribí en honor a mi amigo A, fue un éxito cuando llegue con el original papel y la canté entre los amigos. Una cosa totalmente chistosa y divertida; y claro, un éxito entre chamacos de secundaria, hay que connotar.
En conclusión
Dado lo contado y evitando palabras que no quiero lleguen acá, quise dar la bienvenida al blog con estos dos personajes que me llevaron al mundo de la creación; hoy reunidos nos brindarán su historia para dar título a esta entrada que mutuamente los hará inmortales. Y porque así quise, no?